Prepara tu coche para el invierno

Las bajas temperaturas, las nevadas, el hielo y la lluvia son riesgos que multiplican los incidentes sobre el asfalto. Desde ya, y de cara a los meses venideros, conviene seguir pautas sobre el mantenimiento del coche y nuestra forma de conducir para evitar sobresaltos.

 

Conducción en invierno
Las nevadas, el hielo y la lluvia son riesgos que multiplican los incidentes sobre el asfalto.

Ahora que el frío asoma, aunque de momento sólo sea de noche,  frío ha hecho acto de presencia con la intensidad habitual, y que hasta en la sierra vista desde Alcorcón se dejan ver desde hace unas semanas las primeras cumbres nevadas, conviene girar la mirada hacia el coche y revisar algunos elementos para asegurar una marcha segura. Y para contribuir a ella, no está de más adoptar ciertas precauciones al volante.

De entrada, revisa el coche antes de que llegue el mal tiempo. Imprescindible una buena puesta a punto, verificando el sistema de refrigeración, frenos, alumbrado, limpiaparabrisas, suspensión, estado de neumáticos y que el –con mucho frío, añádelo al líquido limpiaparabrisas– sea adecuado.

Anticipar las condiciones meteorológicas y el estado de la carretera es vital antes de emprender viaje, atendiendo a las predicciones de tiempo y tráfico, y demorando la conducción si las cosas se ponen feas. En todo caso, y por si en plena marcha nos sorprende una situación particularmente adversa, conviene ir provistos de ropa de abrigo, mantas, agua, comida, una linterna con las baterías en orden, móvil y cargador de éste para el coche. En la misma línea, unas cadenas reglamentarias para circular por puertos de montaña, sabiendo, claro, cómo colocarlas, o el uso de neumáticos invernales por debajo de 7ºC —mucho más interesantes de lo que parece, y de precio equiparable al de los estándar— evitarán muchos inconvenientes.

Llena el tanque

No apures el depósito y, a ser posible, emprende la marcha con el tanque lleno, al menos por encima de la mitad: contar con suficiente combustible permitirá mantener la calefacción en caso de atasco o ante una avería que no pare el motor.

En cuanto a la conducción en sí con mal tiempo, como norma esencial aumenta la distancia de seguridad —unos 90 metros en autopista o autovía con el coche precedente, o hasta ocho o diez segundos bajo aguaceros, disminuyendo la velocidad—. A su vez, evita frenazos bruscos y ten en cuenta que el hielo puede sorprenderte en cualquier zona de sombra, pero a veces hasta en tramos despejados soleados, de modo que extrema la atención y usa freno motor sin soltar de golpe el acelerador.

De igual modo, atentos al aquaplaning: recuerda que para rebasar balsas de agua hay que sujetar con firmeza el volante —lo más recto posible— y levantar suavemente el pie del acelerador para rebasarlas, no frenar. Otra cosa: si el vehículo se queda atascado en la nieve engrana una marcha larga, mantén las ruedas rectas e intenta coger algo de inercia, moviéndolo hacia delante y hacia detrás, hasta conseguir liberarlo.

Por último, no eches agua caliente sobre un vidrio o parabrisas congelado: puedes astillarlo. La calefacción sólo si los cristales estén libres de nieve y hielo, para lo que un rascador resulta la mejor solución, y evita la condensación interior de los cristales activando el aire acondicionado.