¿Mi perro está gordo?

Los kilos de más en nuestros perros y gatos tienen serias consecuencias para su salud. Una alimentación equilibrada y actividad física son las claves para evitarla.

¿Mi perro está gordo?
Los animales obesos están especialmente predispuestos a sufrir ciertas enfermedades, algunas muy graves.

Hablamos de obesidad cuando existe un exceso de grasa corporal y es un desorden que los veterinarios ven muy a menudo. Los animales obesos están especialmente predispuestos a deficiencias nutricionales, pancreatitis, diabetes, hipertensión y otras enfermedades, algunas sumamente graves.

La obesidad puede ser:

  • Hiperplásica: debida al aumento excesivo del número de células grasas; puede tener origen genético y está asociada con un exceso de alimentación del animal en las etapas juveniles.
  • Hipertrófica: debida a un aumento del tamaño de las células grasas; se produce por lo general en la vida adulta y es más frecuente en nuestras mascotas.

¿Cómo aparece?

Se desarrolla en una fase dinámica en la que se acumula grasa por un excesivo ingreso calórico y una reducida utilización de esas calorías, es decir, come demasiado y no quema lo que ingiere. Luego se da una fase estática donde la ingesta se equilibra con el gasto energético y el animal consume relativamente pocas calorías. En esta fase muchos dueños afirman, y no mienten, que su animal come poco para lo gordo que está.

La valoración de la obesidad, en medicina veterinaria, es subjetiva aunque existen ciertos parámetros: la percepción de las costillas y la grasa subcutánea abdominal. Las costillas de nuestra mascota deben palparse con facilidad pero no verse (en ese caso el animal estaría delgado). La grasa subcutánea abdominal es un sistema más utilizado en los gatos.

En un perro delgado las costillas pueden palparse con facilidad, pero no se ven

¿Qué se puede hacer?

Una vez diagnosticado, el veterinario, debe decidir el tratamiento oportuno y variará en función de cada paciente. En un animal con sobrepeso leve tal vez baste una advertencia al propietario sobre las consecuencias de la obesidad y unos cambios ligeros en el régimen alimenticio normal de la mascota.

En casos más severos, hay que concienciar al propietario ya que sin su colaboración será imposible lograr los objetivos. Se deberá controlar regularmente el peso, el tiempo de ejercicio y la cantidad de comida administrada.

Es vital romper los hábitos de petición de comida del animal y no dar nunca sobras o golosinas. Y siempre unido a la actividad física, no servirá de nada tener a nuestra mascota “a dieta” si no hace ejercicio.