La leishmaniosis canina

Se fue el calor, pero no por ello dejamos de insistir en la importancia de testar a nuestros perros de leishmania, una enfermedad infecciosa producida por un parásito, llamado Leishmania spp., endémica de todo el área mediterránea.

Leishmaniosis canina
La leismaniosis canina es una enfermedad infecciosa producida por un parásito que, si no se trata, resulta mortal para nuestro perros.

En Madrid se estima que presenta una incidencia de alrededor del 7-8%. Aún siendo una incidencia alta, en determinadas zonas de España esta cifra llega a ser aún más elevada. Se transmite por la picadura de un mosquito (Phlebotomus spp.) que es el único vector de transmisión de la enfermedad. Este mosquito necesita unas condiciones climatológicas para desarrollarse y vivir que se dan especialmente en nuestra zona.

La prevención es fundamental para evitar que los perros contraigan la enfermedad. Y la protección será más eficiente cuanto más cuidadosos seamos a la hora de aplicar los diferentes medios de protección. Fundamentalmente se usan vacunas y antiparasitarios que prevengan la picadura del flebotomo. Debemos tener en cuenta que no hay ningún tratamiento preventivo cien por cien eficaz.

Detección precoz

Es vital realizar todos los años un análisis de sangre a final de la época de actividad del mosquito (a partir de octubre) para ver si, a pesar de la prevención, nuestro perro ha contraído la enfermedad.

La detección precoz es básica para instaurar un tratamiento exitoso. Cuanto más tarde se detecte, en peores condiciones estará el animal y mucho más difícil resulta el tratamiento.

Una vez se ha confirmado el diagnóstico, su veterinario planteará la realización de una serie de pruebas para valorar el estado general del animal y las posibilidades de éxito del tratamiento. Con los resultados se planteará el tratamiento más adecuado para su animal, con las pruebas de seguimiento necesarias en cada caso particular.

Esta es una enfermedad mortal. Si el tratamiento no se instaura rápidamente, la vida del animal corre serio peligro. Aún con tratamiento, no tiene cura y puede reaparecer ya que quedan reservorios del parásito en algunos órganos (ganglios linfáticos y médula ósea, sobre todo). Además, un perro tratado con éxito y recuperado, puede sufrir una reinfección si es picado nuevamente por un mosquito portador del parásito.

De todos modos, si el tratamiento resulta eficaz y se hace el seguimiento apropiado, los perros pueden hacer una vida completamente normal durante muchos años, pasando a ser enfermos crónicos, sin síntomas. Su veterinario hará análisis de sangre periódicos para valorar la evolución de la enfermedad.