Decorar la Navidad

Un árbol de Navidad natural o artificial, la típica Poinsetia... contribuyen a traer a nuestras casas esa sensación de hogar y festividad que buscamos durante estas fechas.

En Navidad nos gusta tener la casa decorada con motivos propios de esta fiesta. Pero hay muchas alternativas diferentes para conseguir dar esa sensación de hogar y festividad que buscamos. Para ello, contamos con adornos tradicionales de siempre: el árbol, el nacimiento, la corona en la puerta, la Poinsetia… Pero siempre es posible, con un poco de esmero, conseguir que estas decoraciones tan clásicas sean diferentes y originales de un año a otro.

 

El árbol de navidad

 

El árbol de Navidad podemos elegirlo natural o artificial. Si lo que nos gusta es la planta natural, os aconsejo que, en lugar de comprar el típico abeto (que normalmente se muere cuando terminan las fiestas, y que nos dejará el suelo lleno de púas durante el tiempo que lo tengamos en casa), nos gastemos un poco más y adquiramos un Pinsapo.

 

Se trata de un árbol mucho más espectacular y resistente. Tenemos la posibilidad de plantarlo en el jardín o en una maceta grande para la terraza. Por supuesto, tiene una presencia que no tiene el abeto, y con poca decoración que le pongamos conseguiremos un efecto mucho mas impactante.

 

Si, por el contrario, optamos por un árbol artificial, hay ejemplares elaborados con tela muy conseguidos y que podremos utilizarlos de un año para otro. Si estamos un poco cansados del mismo árbol, tenemos la posibilidad de cambiarlo pintándolo de otro color con spray rojo,  blanco o negro. Esto nos va a permitir darle otro estilo más moderno y renovar nuestro árbol sin apenas gastarnos dinero.

 

También  hay árboles secos artificiales que nos permiten hacer una decoración diferente y muy atractiva. Se pueden poner varios juntos con las ramas entrelazadas dando un aire especial.

 

Los adornos

 

Elijamos el árbol que elijamos, sea del tipo que sea, los adornos son muy importantes.  Y aquí, muchas veces la elegancia va en la sencillez. No hay que sobrecargar el árbol de adornos. El colorido tampoco conviene que sea muy variado. Conseguiremos un árbol mucho más elegante si es monocromático; es decir, respetamos una línea de color concreta. También lograremos efectos espectaculares al mezclar un color con el dorado o el plateado (ejemplo: rojo con  oro, plata con blanco…). El colorido determina el tipo de decoración: si queremos que sea algo más clásico, moderno, rústico… Pero si lo que queremos ir a la moda, la tendencia este año es combinar el color natural (madera) con rojo, blanco, plata, oro o negro.

 

Si tenemos niños podemos decorar nuestro árbol con piruletas de color rojo,  con guirnaldas hechas con palomitas de maíz. O hacer bolas con papel de aluminio y pintarlas de colores… Es una manera divertida de entretener a los más pequeños y que se sientan importantes y partícipes de esta labor.

 

Para terminar, sólo decir que cualquier otra decoración adicional que pongamos debe ser en los mismos tonos que el resto. Respetando esta norma, conseguiremos que la casa parezca un cuento más que una feria. Y es que en ocasiones, por querer aprovechar todo lo que encontramos a nuestro alcance, lo único que conseguimos es una decoración inquietante en lugar de serenidad y buen gusto. Para ello, es muy aconsejable tener algo de flor natural cortada en casa. Nos proporcionará el toque final para conseguir el ambiente hogareño que deseamos.

 

¡Felices fiestas a todos!

 

 

La Poinsetia

 

Otro clásico que nunca falta en nuestra casa en estas fechas es la planta de Navidad o Poinsetia. Ahora podemos encontrarla en otros tonos más allá del típico rojo, lo que nos da más opciones: blanco, rosa, naranja, amarillo y, por supuesto, en rojo. Si hemos decorado el árbol en plata y blanco, por ejemplo, la Poinsetia la podemos comprar en blanco, y de esa forma coordinamos la decoración, que nos quedará más elegante y diferente.