Reportaje

Veinte años de historia del Museo de Arte en Vidrio

El Museo Contemporáneo de Arte en Vidrio de Alcorcón (MAVA) celebra su vigésimo aniversario. Muchos vecinos han descubierto en él este particular arte. Un espacio remodelado, con talleres, conferencias, visitas guiadas…

 

Es viernes, y mientras esperamos que nos atiendan vemos cómo un grupo de vecinos comienza una de sus visitas guiadas. Para un visitante novel, como era nuestro caso, lo que más sorprende es la luz… una luz natural que entra estratégicamente por todas las ventanas del castillo grande de San José de Valderas, donde se ubica el Museo Contemporáneo de Arte en Vidrio de Alcorcón (MAVA). Una luz que da una apariencia especial a unas obras que, por el cristal, brillan y dejan al público absorto por su belleza.

En su despacho, siempre trabajando, nos espera la directora del museo, María Luisa Martínez García, de 52 años. Nos basta un rato de conversación con ella para saber que lo suyo con el arte y el vidrio es verdadera devoción. Lleva 15 años trabajando en el museo y puede contarnos de primera mano todos los cambios que ha ido sufriendo a lo largo de los años. “Cuando empecé, no mucha gente conocía el MAVA. Yo les decía que trabajaba en el museo del vidrio y siempre me preguntaban: ¿del vídeo? (risas)”, recuerda María Luisa.

Lejos quedan ya esos años de desconocimiento. Ahora el MAVA no solo es una de las piezas que más valor aporta al municipio, sino también un museo de referencia a nivel internacional. 

El pasado 23 de octubre, coincidiendo con el aniversario de la apertura del museo en el año 1997, se organizó un gran evento para conmemorar esos 20 años de historia. Aprovechando esta celebración, se ha querido hacer un discurso nuevo, una renovación integral del museo. “La idea es renovar el interés del visitante. Muchos vecinos de Alcorcón pueden haberlo visitado en los últimos años y no tienen intención de repetir. Con este cambio queremos demostrar al público que tiene que volver, porque hemos trabajado en la colección permanente para que haya un antes y un después”.

¿En qué consisten los cambios? “Cuando el actual equipo llegamos al museo había unas 100 obras permanentes. El boom del uso del vidrio en el arte contemporáneo se dio entre finales de los años 80 y 90, por lo que no había perspectiva para hacer un mínimo recorrido histórico. Todo era de rabiosa actualidad y la colocación de las obras se regía más por otros conceptos, como su estética, sus autores o su dificultad. Ahora, 20 años después, sí hay ya suficiente perspectiva para echar una mirada atrás y construir un relato”.

María Luisaexplica que la muestra sigue ahora una cronología basada en la forma de trabajar el vidrio. En los primeros años el acento estaba puesto en el artista, en la persona que trabaja la obra, en el material y en la técnica. Con los años, el vidrio se ha generalizado y ya no pertenece solo a aquellos que lo trabajan con sus propias manos, sino también a quienes lo utilizan ocasionalmente en sus obras. “Es ahora un medio para mostrar una sensación o evocación. Ejemplo de ello es la instalación de Javier Velasco, que gira en torno a la vulnerabilidad del ser humano; o la de David Israel, que reflexiona sobre el imperativo publicitario Sé feliz”, añade la directora.

En esta línea, y en el afán por difundir el uso y estudio de este material, son habituales las colaboraciones con artistas, animándoles a incluir el vidrio en sus obras. “Ejemplo de ello es la exposición Pensar en vidrio. Invitamos a artistas plásticos de carrera dilatada que jamás habían utilizado el vidrio. Fue a lo largo del año 2015. Una exposición muy interesante porque logramos llamar la atención de artistas españoles que hasta el momento habían vivido de espaldas a este material”, afirma.

Actualmente este proceso formativo se repite con el nombre de Working glass. Una generación de 14 artistas jóvenes llegados de todas partes del país bajo la dirección de Emile, un conocido artista del street art.  

Estas obras se han estado produciendo durante el verano y podrán verse durante el próximo mes de febrero en la exposición Working glass. “Esta exposición forma también parte de la celebración de nuestro vigésimo aniversario e incide en la misión de aunar las exposiciones con el resto de actividades”, explica.

La historia del MAVA

Es un museo municipal de arte contemporáneo inaugurado en 1997 por iniciativa del escultor Javier Gómez.

El núcleo de la colección permanente se formó a partir de dos fuentes de ingresos: por un lado, la donación de una parte importante de su colección privada, de más de 60 obras, que hizo la coleccionista japonesa Takako Sano; por otro, las donaciones directas de los artistas impulsados por Javier Gómez, hoy asesor artístico del museo.

El MAVA tiene por objeto dar a conocer y difundir el vidrio como material en la plástica contemporánea a través, no sólo de las obras que se presentan en sus salas, sino también por medio de exposiciones temporales, visitas guiadas, talleres didácticos, conferencias, etcétera. “Nuestro ambicioso objetivo incluye convertir al MAVA, y con él a la ciudad de Alcorcón, en referente nacional e internacional del arte contemporáneo en vidrio” concluye María Luisa.

Talleres

El público que visita el museo dispone de una gran variedad de talleres que se organizan según su edad y motivación. Uno de los más importantes es el que se desarrolla con personas con minusvalía psíquica, a las que se enseñan las propiedades de este material y con las que se trabaja para que creen sus propias obras. También hay talleres más especializados para alumnos de Bellas Artes.

Otra de las grandes apuestas del museo es la participación en la Semana de la Ciencia, que acaba de celebrarse. En esta ocasión el lema ha sido Sacamos los colores al vidrio, y en ella los escolares, y no tan escolares, han podido aprender cómo se aborda el color en este material, a través de talleres, conferencias, exposiciones… y, sobre todo, con mucha diversión.

Pero, sin duda, la iniciativa estrella del museo es Los martes al MAVA. Cada semana, desde hace 14 años, alumnos de todos los colegios de Alcorcón visitan sus instalaciones y aprenden de primera mano qué es lo que se hace y por qué.  

Un museo de arte contemporáneo ha de estar constantemente reinventándose. ¿Hay algún cambio en la cabeza de su directora? “Me gustaría volver a abrir la biblioteca del museo porque cada vez hay más alumnos que hacen tesis doctorales sobre el vidrio y nos solicitan información. También incorporar una persona más al equipo, que sea especialista en museos y en vidrio... Los directores siempre queremos más profesionales para poder abarcar más”. 

El gran evento

El año 2018 viene marcado por dos exposiciones muy importantes. La primera, Working glass, en el mes de febrero. La segunda es uno de los eventos más importantes de los 20 años del MAVA. Se trata de la colección de Sandro Pezzoli y Aldo Bellini, que se instalará en la sala 1. Estos dos socios iniciaron su colección hacia 1970 con obras de vidrio veneciano. Su colección fue creciendo con piezas de Studio Glass de Estados Unidos, Australia, Japón y países europeos, teniendo como criterio de selección la excelencia técnica y estética de la obra. La exposición verá la luz en junio.

“Lo que más va a llamar la atención de esta exposición, además de su volumen y contenido histórico, es la belleza intrínseca de cada una de las obras. Piezas en su mayoría sopladas, con unos colores muy luminosos. Por ello queremos exponerlo de una forma impactante. El resto del museo está en tonos más abiertos, más claros; en la sala 1 queremos hacer un lugar más dramático, para teatralizar la exposición”, explica María Luisa Martínez.