Reportaje

Sergio de Diego: “Ayudar a los demás es lo que más me gusta de mi trabajo"

Sergio de Diego es bombero en Alcorcón y además colabora con la ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras, con la que se fue el año pasado a ayudar a las víctimas del terremoto de Indonesia. Ese viaje le ha válido uno de los premios AEPA a los héroes anónimos que hacen de este mundo un lugar mejor.

Sergio de Diego, bombero de Alcorcón y voluntario en BUSF
Sergio siempre ha sido un hombre de acción. Con su trabajo como voluntario en Bomberos Unidos sin Fronteras solo pretende ayudar en situaciones muy difíciles.

 

Sergio de Diego (41 años) es bombero en Alcorcón desde el 2008. Su camino hacia esta profesión comenzó con 15 años cuando su madre le llevó al Politécnico militar de Carabanchel, “no era buen estudiante y ella pensó que era lo mejor. A pesar de la exigencia, recuerdo esa época como algo bueno, me enseñó mucha disciplina”, nos cuenta.

A los 18 años firmó como profesional en el ejército, pero Sergio tenía otras inquietudes, “a mi siempre me gustó la acción y ayudar a los demás, y ser bombero reunía ambas características, así que decidí cambiar mi rumbo laboral y a los 29 años entré como bombero en Alcorcón”.

Pero no fue un camino de rosas. “Me costó mucho sacar la oposición, salen muy pocas plazas y estudiar nunca ha sido lo mío”, reconoce. Sergio nos explica que sacar las pruebas físicas no es tan complicado, que el verdadero obstáculo es el examen teórico, “sacar un cinco en las pruebas físicas no es difícil si entrenas, lo que marca la diferencia es el examen teórico”, nos aclara.

Rutina diaria

La rutina en el Parque de bomberos está condicionada por las llamadas de emergencia, pero, si no se produce ninguna, los miembros del Cuerpo dedican su tiempo a comprobar que los camiones están siempre en óptimas condiciones, a hacer maniobras, a entrenar y también a seguir formándose. “Eso es algo que la gente no sabe, pero casi todas las semanas tenemos algún curso. Al año, recibimos unas 200 horas de formación”, afirma.

“Eso es algo que la gente no sabe, pero casi todas las semanas tenemos algún curso. Al año, recibimos unas 200 horas de formación”

Y por si esto fuera poco, hace unos años Sergio comenzó a colaborar con Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF). “Me enteré de que unos compañeros eran voluntarios en esta ONG y que se iban a ayudar a otros países cuando se producía una catástrofe. Ya he estado en dos terremotos, el de Ecuador en el año 2016 y el de Indonesia en 2018”.

Cuando le preguntas si le impresiona lo que ve en esas ocasiones, contesta tranquilamente que no se para a pensarlo, “solo quieres ayudar y no te paras a pensar si lo que estas viendo es desagradable o no. Me meto en mi trabajo y solo quiero hacerlo bien. Me puede impresionar más una operación a corazón abierto por la tele que si estoy haciendo un rescate y veo a alguien con un miembro amputado”.

Aunque reconoce que cuando se trata de un menor es mucho más duro y se lleva peor, “cada uno trata de gestionarlo a nivel psicológico como puede. Algunos prefieren hablar de ello en el parque con los compañeros y otros se lo guardan dentro”.

Premio a la solidaridad

Su último viaje fue para ayudar a las víctimas del terremoto en Indonesia el año pasado y se convirtió en el motivo por el que la Asociación de Empresarios de Alcorcón (AEPA) se fijó en él para sus premios a los ‘héroes anónimos’.

Con una humildad importante nos dice que no se lo esperaba y que este reconocimiento, en realidad, es para todos los que, como él, van a echar una mano en estas situaciones extremas. “Aunque el premio debería ser realmente para mi mujer –dice con una sonrisa- que es la que sufre cuando me voy fuera”. 

Sergio cree que, con el tiempo, se le pasarán las ganas de este tipo de “aventuras”, pero sea como sea, su hija (todavía de dos años) estará muy orgullosa de tener un padre así de valiente y con tantas ganas de ayudar a quien lo necesite.