Óscar Martín Portal: "Le damos importancia a cosas que no la tienen"

Audiólogo protésico de profesión y vecino de Alcorcón, Óscar viaja todos los años a Ghana para ayudar a niños que sufren problemas de sordera. Acaba de reunir sus experiencias en un libro (‘Tres días de soledad y un lamento desesperado’), con la intención de sacar fondos y mejorar el área materno-infantil del hospital en el que trabaja como voluntario.

Oscar Martín Portal: 'Le damos importancia a cosas que no la tienen"
Óscar explica que muchas veces no solo les devolvemos el vínculo más importante con su entorno, el oído, sino que también les salvamos la vida. Ser sordo en África puede ser un auténtico infierno.
Óscar Martín Portal: 'Le damos importancia a cosas que no la tienen'
Óscar viaja todos los años a Africa para ayudar a los niños con problemas de sordera. Ahora, acaba de sacar un libro contando sus experiencias para recaudar fondos para el hospital con el que colabora.

¿Por qué  ir a Ghana como voluntario?

Siempre me había seducido la idea del voluntariado, pero tenía una niña pequeña y una empresa que levantar, junto con mi hermano, de la que dependían varias familias. Cuando paso el tiempo necesario (mi hija creció y la empresa se consolidó), me dije: ahora es el momento. 

Por otro lado, mi hermano, que también es audiólogo protésico, ya había hecho varias expediciones al África Subsahariana y me relataba las experiencias que tenían allí. Él me contaba que abundaban los casos de sordera profunda entre los más pequeños, fruto del sida, la sífilis, la tuberculosis, la malaria, etc. Y si nacer con este problema es un hándicap en las sociedades desarrolladas, allí se puede convertir en una maldición. 

En tribus apartadas de las grandes urbes, se identifica la sordera, en los mas pequeños, como algún tipo de retraso mental. Su tendencia a adorar a dioses provenientes de la naturaleza les hace pensar que ha sido voluntad del dios del río y, por tanto, se los devuelven al dios del río, abandonándolos en la selva a su suerte. 

Muchas veces no solo les devolvemos el vínculo más importante con su entorno, el oído, sino que también les salvamos la vida. Así que, en cuanto pude, me enrole con él y con otros especialistas en otorrinolaringología en estos viajes anuales.

"Muchas veces no solo les devolvemos el vínculo más importante con su entorno, el oído, sino que también les salvamos la vida"

¿Qué te impactó más del primer viaje?

Me impactó todo. Como dice en el prólogo el profesor Ramírez Camacho, “África enamora y entristece al viajero al mismo tiempo”. Pero quizá, el ver a niñas que apenas habían llegado a la pubertad embarazadas, algunas portadoras del VIH, con 12 o 13 años, fue de lo más duro que tuve que digerir, ya que no podía evitar hacer un paralelismo con mi hija, que en ese momento rondaba esa edad. 

Por otro lado es como viajar en el tiempo 100 años atrás. Cosas que en las sociedades desarrolladas damos por hecho, como son los saneamientos, allí se convierten en un lujo. El olor a heces en la mayoría de los poblados que visitamos también me impactaba al principio, pero a los pocos días ya estaba acostumbrado.

¿Cuál es la lección más importante que te ha enseñado viajar allí?

Pues han sido muchas. Pero quizá la más valiosa es que hace falta muy poco para ser feliz. Había niños que en su vida habían visto un folio de papel y mi hermano les hacia un avión, plegando las esquinas, y no te puedes imaginar la ilusión que les hacía. ¡Seguro que más que una consola de última generación a cualquier niño de la cara buena del mundo!

Otra lección que me traje de allí es que a veces le damos una importancia tremenda a cosas que no la tienen. Cuando miras cara a cara a la miseria, al hambre y a la enfermedad, todo lo que te parecía importantísimo pasa a un segundo plano. Aquí, abres el grifo y sale agua, tiras de la cadena y el pis que has echado se marcha, abres la nevera y hay comida, miras a tu familia y están sanos... 

Cuando pasas un tiempo en la cara mala del mundo, te das cuenta de cuales son las prioridades, por lo que aprendes a banalizar muchos de los supuestos problemas que nos rodean y que a veces solo son un invento de las sociedades modernas.

¿Los madrileños somos solidarios?

Los madrileños, y en general los españoles, podemos decir que somos los más solidarios del mundo. Líderes mundiales de donación de órganos, de sangre, de plaquetas, de médula ósea. ¿Qué más se le puede pedir al que da su sangre? Por otro lado, también solos líderes en donaciones económicas cuando se produce una catástrofe en cualquier lugar del planeta. ¡Esto sí que debe ser motivo de orgullo para todos!

"El objetivo de este libro es donar el importe integro de lo que consigamos con su venta a la mejora del área materno-infantil del hospital en el que realizamos el voluntariado"

¿Qué le dirías a nuestros lectores para que se animen a colaborar con esta causa?

El objetivo de este libro es donar el importe integro de lo que consigamos con su venta a la mejora del área materno-infantil del hospital en el que realizamos el voluntariado, ya que la mortalidad es dramáticamente alta. 

Un libro siempre es un buen regalo, pero si además eliges este, descubrirán cuál es el día a día de unos cooperantes internacionales, con ratos malos y otros muy buenos, y además echarán una mano a otras personas que no han tenido la suerte de nacer con nuestras comodidades.

Tres días de soledad y un lamento desesperado cuesta 15 euros, se puede comprar a través de nuestra web, www.centroaudicion.com, entrando en el apartado contacto y solicitando el libro. En unos días estará en el domicilio que nos indiquen, dedicado ¡con todo mi cariño!