Reportaje

Ignacio Legido, presidente de la Asociación Deportiva Alcorcón (ADA)

Ha sido una temporada difícil para la asociación deportiva alcorcón (ADA). Pero al final, el equipo ha conseguido mantenerse en Segunda. En las oficinas del club el verano es un no parar. Se trabaja ya a destajo para formar la nueva plantilla de cara a la nueva temporada. El proyecto de la AD Alcorcón aspira a convertir este club familiar en un referente del deporte en Alcorcón, pero sin renunciar a tener una proyección internacional. De todo ello, de su proyecto para crear su propia ciudad deportiva y más, hablamos con su presidente, Ignacio Legido.

 

Un club de fútbol no es una empresa cualquiera. Ignacio Legido, abogado, socio director de BDO (firma internacional de servicios de auditoría y asesoría) y, por tanto, acostumbrado a trabajar con empresas de todo tipo, lo sabe bien. “El fútbol tiene un gusanillo que te atrapa. Y sí, es más difícil de gestionar que otro tipo de empresa. Tienes tu presupuesto, equipo de gestión… como cualquier empresa, pero es una actividad que se desarrolla principalmente en tu tiempo de ocio, el fin de semana. Luego, te das cuenta de que es pura emoción, un juego, algo muchas veces irracional y que para muchos aficionados está incluso por delante de sus obligaciones familiares y personales… Depende también mucho del azar y de cierta aleatoriedad. Y, por último, tiene la particularidad de que todo se decide en base a lo que hacen once chicos, para lo bueno y para lo malo”, apunta.

Este padre de dos hijos, que vive entre semana en Madrid, donde dirige el área nacional e internacional legal de su firma, y los fines, en Barcelona, donde está su mujer e hijos, lleva cuatro años al frente del Alcorcón. Primero como consejero delegado y luego como presidente. Representa a Roland Duchâtelet, el político y empresario belga que en 2014 compró el equipo (se hizo con el 95% de las acciones por 8,5 millones de euros) cuando estaba prácticamente abocado a la desaparición. 

Bueno, mucho han cambiado las cosas desde entonces. El Alcorcón sigue en segunda, la división de plata del fútbol español. “Se ha invertido un millón y medio de euros en reformar el estadio de Santo Domingo, con una capacidad ahora para 5.100 espectadores, y cuya grada se caía hace unos años; se formalizado la presencia del club en las instituciones del fútbol español, donde con tanto cambio durante los últimos años, somos de los veteranos; hemos profesionalizado al estructura interna, modernizado el logo…”, enumera Ignacio. Es consciente de que en muy pocos años “hemos hecho un recorrido muy rápido, que aún se tiene que digerir”.

También se nota a nivel presupuestario. Hace cuatro años tenía un presupuesto de tres millones de euros. Este año serán siete. Más del doble, sí… pero nada comparado con el resto equipos de segunda división con los que compite, que se mueven entre los 20-30 millones de euros. “Somos un pequeño pez en un mar de ballenas. Y navegar ahí tiene su mérito. De hecho, una de las cosas que más nos ha sorprendido son las grandes expectativas de la gente en nosotros, que somos un club pequeño que compite entre gigantes. Se esperaba que estuviéramos compitiendo para el ascenso a primera, lo que te hace pensar que, como marca o como club, hemos convertido algo muy pequeño en una ilusión muy grande”, asegura.

Los traspasos, algo inevitable

El presupuesto está condicionado sobre todo “por los traspasos de jugadores que podamos hacer”, explica Legido. Desgraciadamente, “este es el ADN del club. No podemos permitirnos no traspasar a un jugador, salvo que alguien venga y ponga tres millones de euros para que los jugadores no se vayan. Estamos sometidos a eso; en cuanto un jugador destaca, viene otro equipo a ficharlo. No tenemos capacidad económica para retenerlo”, se lamenta. Los chicos, por otra parte, son jóvenes,  tienen sus propias expectativas y aspiran a jugar en equipos más grandes. “Algo que no siempre entiende el aficionado”, reconoce.

¿Aspiraciones deportivas para la próxima temporada?

Cada año esto es más difícil y vamos a tener que competir más. La segunda división se está convirtiendo en una pequeña mini primera división, donde 12-15 equipos (Cádiz, Oviedo…) son equipos históricos, con una masa social enorme, con una tradición enorme, con una capacidad de recursos muy superior a la nuestra…

No nos preocupa la competición, porque el Alcorcón está acostumbrado a pelear en situaciones complicadas. Si hablas de la temporada pasada, puedes decir que hicimos una mala temporada. Pero si hubiéramos ganado dos partidos más, habríamos acabado novenos, lo cual demuestra que es una locura lo que se mueve en segunda división: entre el noveno y el décimoctavo, nueve y ocho equipos, hay una igualdad tremenda. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que si lo hemos hecho mal y hemos acabado la temporada a dos victorias del noveno puesto, a nada que lo hagamos un poco bien, vamos a ser capaces de competir frente a clubes históricos y con un presupuesto desproporcionado al lado del nuestro.

¿Cuáles han sido sus momentos más difíciles como presidente?

Pues aunque cuando llegamos en 2014 el equipo estaba en descenso, a la semana nos pidieron destituir al entrenador, todo el equipo técnico se fue al acabar la temporada…  Yo diría que lo peor ha sido esta temporada. Hemos sufrido durante todo el año, y sobre todo el último cuarto de temporada. Llegado a ese punto, tuvimos que hablar con los jugadores y a partir de ahí resurgieron. Pero lo hemos pasado mal. 

¿Y los mejores? 

El otro día, en el último partido contra el Lugo [ganaron 3-0]. Saber que seguiríamos en la categoría en la que tenemos que estar y ver que los chicos lo celebraban como si hubieran ganado la Champions, a pesar de que terminaban sus contratos y su vinculación con el Alcorcón, me emocionó. 

El futuro

Gran parte de las ilusiones de la AD Alcorcón están puestas ahora en su gran proyecto de ciudad deportiva en las inmediaciones de estadio Municipal de Santo Domingo. Una ciudad que contaría con tres zonas bien definidas enlazadas por un paseo peatonal: el área de escuela y entrenamiento, el área de competición y el área residencial. “Es un proyecto importante para nosotros y nos permitiría seguir creciendo, convertirnos en el epicentro del fútbol en el municipio y aspirar a darle un perfil internacional a la academia de fútbol”, nos explica Elegido. 

Y es que aunque el club, que tiene una plantilla que ronda las cincuenta personas (de las que algo más de 20 son los jugadores), 3.300 abonados –“que está muy bien si lo dimensionamos a Alcorcón, una ciudad de 170.000 habitantes de los que el 90% son del Madrid y el Atlético de Madrid”, explica el presidente–, en las redes sociales tiene más de 50.000 seguidores. “Si iniciamos determinadas actuaciones, podemos doblarlo”, asegura. 

La reciente incorporación al equipo gestor de un chino experto en márketing, da una idea de por dónde van los tiros. “Viajo regularmente a China y, la verdad, que hay muchas posibilidades para atraer profesionales de estos países a Alcorcón”, nos adelanta. El problema ahora es que la parcela donde iría parte de esa ciudad deportiva es pública. El Ayuntamiento la ha sacado a concurso y la AD Alcorcón se disputa la misma con el Atlético de Madrid. El destino dirá.