Rafael Aguilar, campeón de España de lucha de brazos

Este vecino de Alcorcón se ha convertido en una figura de la lucha de brazos. A sus 42 años ha convertido echar pulsos en su pasión. Su ilusión, constancia y simpatía contagiosa le han ayudado a ser el primer discapacitado clasificado para un campeonato europeo. Y eso que casi es un recién iniciado en este deporte.

 

Rafael Aguilar.
Rafael Aguilar, vecino de Alcorcón y Campeón de España de Lucha de brazos, durante una competición y luciendo sus medallas.

Rafael Aguilar trabaja de teleoperador en una entidad bancaria. Más allá de su trabajo, ha descubierto en la lucha de brazos algo más que una afición. Comenzó en este deporte por casualidad.  Al ir en silla de ruedas, notaba que los músculos de la espalda se iban aflojando por lo que decidió tomar medidas y empezar a entrenar con electro estimulación, una técnica por la cual te ponen un chaleco y te dan descargas para activar los músculos. La persona que le impartía las sesiones fue campeón de España de lucha de brazos en 2015 en su modalidad y peso. Fue él el que le introdujo en el mundillo. “Me dijo que tenía el antebrazo bastante largo para practicar pulsos y que había modalidad para discapacitados. Sesión tras sesión, me fue convenciendo poco a poco”. 

No fue el único efecto –en este caso, secundario- de esas sesiones de electro estimulación. Su cuerpo pronto comenzó a notar su efecto y gracias al desarrollo de sus músculos pudo comenzar a entrenar en un gimnasio normal. “Cuando ya me vi más fuerte, empecé a moverme por los foros de este deporte y a ponerme en contacto con la asociación española de lucha de brazos, de la cual rápidamente me hice socio”, afirma.

La Arnold Classic fue la primera competición en la que participó. Fue hace un año. Los resultados, sobre todo con el brazo izquierdo, fueron buenos. “Me apunte a un equipo en las Navas del Marques. Su capitán vio que se me había dado bien la competición y que tenía potencial y me invitó a ir con ellos”.

En 2015 compitió en la Copa de España. Resultado: gran victoria con su brazo izquierdo y tercero con el derecho. 

No contento con ello, en mayo de 2016 ganó con los dos brazos el campeonato de España. Para rematar, en la copa de España de este año, volvió a alzarse con la victoria en el brazo izquierdo y tercero con el derecho, todo un logro que le ha llevado a ser uno de los primeros españoles en clasificarse y representar a España en el próximo campeonato europeo que se celebrará en mayo en Polonia. 

“Para mí, es un orgullo representar a España y ser el primer discapacitado que se clasifique. Se que me queda un camino duro de entrenamientos, controlar el peso, etcétera, pero merece la pena”, asegura orgulloso.

Un deporte poco conocido

La lucha de brazos es un deporte muy desconocido en España. En países del este como Polonia o Turquía, echar pulsos es considerado un deporte profesional. Es más: los discapacitados están subvencionados. 

Destaca también su versatilidad y ambiente. Hay competiciones para niños, mujeres, capacitados y discapacitados… Y se trabaja en un entorno muy sano en el que el respeto es lo más importante. “Se respeta muchísimo a los contrincantes y a los campeones”, añade.

Ha comprobado que se trata de un deporte “que viene bien a todo el mundo, pero en especial a una persona con discapacidad del tipo que sea. Se te quitan las molestias, cada vez te ves más fuerte y con ilusión. Eso viene muy bien a cualquiera”, asegura. Gracias a estas bondades y el aumento de aficionados a los pulsos, se está estudiando ya la posibilidad de convertirlo en deporte paralímpico en el 2020-24. 

El lado más negativo… pues algo desgraciadamente muy habitual en España en muchas disciplinas deportivas: no existen ayudas, ni siquiera por clasificarte para el Campeonato de Europa. Así que Rafael debe cubrir de su bolsillo prácticamente todos los gastos. “La única ayuda que recibo es por parte de la Peña Madrilista de Alcorcón Los exquisitos, que van a hacer un sorteo. Pero bueno, es lo que toca y hay que seguir para adelante con ilusión”, concluye convencido.

Por nuestra parte, tan solo queda darle la enhorabuena por ser un ejemplo de superación y esfuerzo, y desearle suerte en sus próximos retos deportivos.