Del pueblo a la gran ciudad

Alcorcón es hoy uno de los municipios más importantes de la comunidad de Madrid, pero hasta mediados del siglo XX era un pequeño pueblo a las puertas de la gran ciudad.

 

Imagen de Alcorcón año 1929.
Alcorcón año 1929, un pueblo próximo a Madrid de apenas 800 Habitantes. CENTRO CARTOGRÁFICO Y FOTOGRÁFICO DEL EJERCITO DEL AIRE.
Imagen del municipio año 1975.
Imagen del municipio 1975 en pleno crecimiento.CENTRO CARTOGRÁFICO Y FOTOGRÁFICO DEL EJERCITO DEL AIRE.
Fotografía de los populares castillos de San José.
Hoy Alcorcón es una ciudad que supera los 170.000 habitantes y servicios propios de un municipio de este tamaño:hospitales, tren, metro...
Fotografía fuente Alcorcón.
Imagen que refleja el crecimiento del municipio en estos últimos años.

Son muchas las historias que hay sobre nuestro municipio y sus orígenes, así como de la evolución que ha sufrido el pueblo. En todo caso, es imprescindible conocer la historia para saber cómo somos y de dónde venimos. A pesar de su extensión, vamos a intentar resumir esta gran evolución.

Para empezar, el origen del nombre. Son varias las historias que tratan de explicarlo, pocas de ellas claras. Una de las hipótesis que se manejan sobre el origen del nombre de Alcorcón es que la villa fue fundada por artesanos (alfareros) musulmanes. La palabra “Alcorcón” deriva del árabe “al-kur”, “Al-gor” o “Alcor”, que significa collado, colina o altozano. Puesto que nuestro municipio se encuentra sobre un altozano, Alcorcón bien pudo ser en sus orígenes una atalaya destinada a proteger las ciudades árabes de Alcalá, Talavera y Medina Magerit (Madrid).

Otra teoría recae en que los árabes no sólo denominaban “Alcor” a la colina, collado o altozano, sino también al óxido de cobre negro que endurece el barro de los pucheros tan típicos de nuestro municipio.

Vasta tradición

Si hay algo por lo que ha sido famoso nuestro municipio es, sin lugar a dudas, por su tradición alfarera. Y es que la alfarería de Alcorcón se prolongó durante más de mil años y ha sido el oficio básico de la zona durante cientos de ellos. Hasta que en 1968 el último artesano en la materia cesó su actividad, como relatan sus descendientes y otros alfareros vivos: asumen que hoy en día existen otros medios de vida mejor remunerados, pese al dolor de romper la tradición. Pero los tiempos mandan…

La desaparición de la alfarería fue un proceso paulatino. Al parecer, de 1900 a 1920 hubo alrededor de trece alfares, número que se redujo a tres en 1936. Desde ese momento, y hasta el cierre del último, en 1968, sólo quedaron dos.

La alfarería fue el oficio más importante del municipio. Los objetos que se fabricaban aquí eran distribuidos por toda España. Por ello ganó tal importancia y por ello, aún hoy, sigue vivo el recuerdo de la tradición alfarera. Precisamente se acaba de abrir un espacio municipal dedicado a este oficio para resaltar tan noble tradición y, de paso, ilustrar a los más jóvenes acerca de la historia del municipio.

La Blanca

Otra de los iconos míticos de Alcorcón es la Iglesia de Santa María la Blanca, única obra que perdura de nuestro pasado. Podría datar del siglo XVI, aunque esto no está muy claro. Sí existe una lápida fechada en 1595 bajo el actual pavimento. El templo está ubicado en uno de los lugares más elevados del municipio, posee un retablo patrimonio artístico nacional y se cree que en su primera época sirvió de minarete.

La iglesia ha sufrido varios cambios hasta la que conocemos actualmente. Muchos de ellos fueron por fuerza, como los derivados del ataque que sufrió durante la Guerra Civil y, por ende, su posterior reconstrucción. Durante todo este tiempo se ha perpetuado como un icono local, pues desde su surgimiento la vida en Alcorcón se centró en dos calles, y en la principal estaba la iglesia.

En este repaso por nuestras reliquias y orígenes no podíamos dejar de lado el castillo de los marqueses de Valderas. Don José Sanchiz de Quesada, más conocido como marqués de Valderas al estar casado con doña Isabel Arróspide, marquesa de Valderas, mandó construir unos castillos o palacios. El marqués estuvo destinado en el regimiento de artillería de la zona, y con el fin de tener a su familia cerca optó por comprar fincas próximas para construir allí su hogar.

El palacio principal, de estilo sajón, fue inaugurado en 1917. A su lado construyó otros dos más pequeños, uno destinado a capilla particular bajo la advocación de San José, y otro ideado para alojar a la servidumbre. El marqués de Valderas fue un gran benefactor del municipio. En 1919 financió la instalación eléctrica, en 1925 puso en marcha las primeras aulas escolares y en 1935 facilitó los terrenos necesarios para la conducción del agua potable. Es por ello que fue nombrado hijo adoptivo de Alcorcón y alcalde honorario perpetuo.

Una emisora de radio

Tras su fallecimiento, el edificio principal fue destinado a diversos usos, incluido el de colegio. Ya en la Guerra, el castillo principal sirvió de cuartel de primera línea, mientras que en el oratorio se montó una emisora que transmitía a la zona “liberada” partes y crónicas de los frentes. Esta emisora sería dirigida por Gregorio Marañón, hijo del célebre médico.

En los años 60 el conjunto quedó abandonado y poco a poco se fue deteriorando. “Los Castillos” fueron recuperados por el Ayuntamiento décadas después. El proyecto fue encargado a los arquitectos Enrique Fombella y Eduardo Paniagua, en enero de 1991. Actualmente, el palacio principal alberga el Museo de Arte en Vidrio de Alcorcón y el edificio de servicio está dedicado a actividades culturales, gestionadas por la Universidad Popular de Alcorcón y la Escuela Municipal de Teatro. El que fuera capilla, por su avanzado estado de deterioro y escaso valor arquitectónico, no fue recuperado.

Crecimiento vertiginoso

Desde 1950 Alcorcón ha experimentado un cambio notable y también su mayor crecimiento. La transformación en estos últimos 50 años ha sido equiparable a la de municipios colindantes, en primer lugar desde la perspectiva poblacional. Y es que mientras que en 1950 nuestro municipio no estaba poblado más que por 759 habitantes, según el censo de aquel año, en 1970 eran ya 46.048, y en 1980 tres veces más, hasta totalizar 140.657 habitantes.

Esa cifra se estancó hasta el año 2000, cuando retomó su senda alcista hasta la actualidad. En los últimos tiempos, el crecimiento ha respondido, casi en su totalidad, a la emigración, hasta 1980 procedente de otras provincias españolas, y desde 2000 a ciudadanos procedentes, en su mayoría, de Sudamérica, norte de África y Europa del Este.

Sí, Alcorcón ha cambiado, y mucho, en el último medio siglo. De hecho, en 1950 era un pequeño pueblo que pronto se transformaría en una ciudad dormitorio, dependiendo para muchos servicios de Madrid capital, hasta alcanzar lo que conocemos hoy un día: una ciudad plenamente equipada en campos como el educativo, el sanitario o el administrativo. Es sede de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos y Campus, en Montepríncipe, de la Universidad CEU San Pablo, separada del casco urbano pero perteneciente a nuestro término municipal.

De dos pequeñas calles a la gran urbe actual. Sin embargo, perdura en Alcorcón ese recuerdo de población rural dedicada al campo y la alfarería, de gentes que, con muy poco y mucho esfuerzo, consiguieron poner en el mapa el nombre de nuestro municipio, hasta llevarlo a su actual grandeza.