Una coronación muy esperada

Quince meses de traslados por las parroquias de la ciudad, catequesis en todas las iglesias, disputas con algunos párrocos, noches en vela, días de desasosiego… y trabajo felizmente recompensado. Así plasman los aproximadamente quince voluntarios de la hermandad de la Virgen de los Remedios sus sensaciones previas a la coronación canónica.

Coronación.
Más de 3.500 personas acudieron a la coronación canónica de Nuestra Señora de los Remedios.
José Francos.
José Francos, presidente de la Hermandad y miembro de una de las familias alcorconeras más vinculadas a ella desde sus orígenes.

El pasado 25 de abril se escribió una página histórica en Alcorcón, cuando más de 3.500 personas acudieron a la coronación canónica de Nuestra Señora de los Remedios. Multitud de fieles se dieron cita en el Polideportivo de los Cantos, donde el obispo de la Diócesis de Getafe, Joaquín María López de Andújar, concelebró el acto. Varias hermandades de la Diócesis de Getafe y la totalidad de hermandades de Alcorcón acompañaron a la hermandad anfitriona en la coronación de la imagen más venerada de la ciudad. 

La jornada comenzó con un rosario de la Aurora a las 9.30 horas, en la explanada de la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, recorriendo las calles de Alcorcón junto a las hermandades locales invitadas. Sin embargo, la lluvia impidió que a última hora los fieles realizasen la vuelta a la ermita.

José Francos, presidente de la Hermandad y miembro de una de las familias alcorconeras más vinculadas a ella desde sus orígenes ha hablado con Alcorcón al Día.

¿Cómo nace la idea de coronar a la Virgen?

Surge en septiembre de 2013, en la fiesta de la localidad. El día del pregón, el alcalde, David Pérez, nos consulta al párroco y a mí como presidente de la Hermandad, y anuncia que se va a poner en marcha la coronación de nuestra patrona. Unos meses después, el párroco de Santa María la Blanca, como vicario de Alcorcón,  consulta a los párrocos de las distintas parroquias. Con el apoyo de éstas, la Hermandad convoca una junta extraordinaria de hermanos y presenta el proyecto. Una vez contamos con la aprobación de parroquias y hermanos acudimos a la diócesis de Getafe y se puso en marcha el proyecto de coronación canónica.

¿En qué consiste?

La coronación canónica tiene tres pilares. El primero es la coronación espiritual, preparación catequética y de fe para vivir el sentido religioso del acto, y para crecer y madurar en la vivencia de la fe como Iglesia. De visita en todas las parroquias del municipio, la imagen de la patrona ha permanecido una semana en cada una de ellas, que a su vez han programado charlas y actos catequéticos para vivir y profundizar en esta primera corona.

La segunda corona tiene una vertiente social. Alcorcón, a través de Caritas Diocesana, tiene en marcha un comedor social que da más de cien comidas al día a personas sin medios económicos. La Hermandad ayuda, en la medida de sus posibilidades, con este comedor de la Casa de María y José. De cara a la fiesta de septiembre, se acordó donar la recaudación de los eslabones de la carroza subastados los días 7 y 8. Lo mismo con la recaudación de la misa de coronación y de la misa mayor de su fiesta. La Hermandad anima a sus miembros a participar de forma personal, física y económicamente, en la ayuda que se brinda a este comedor social.

La tercera, y quizá menos importante, es la material, relativa propiamente a la corona. En la Hermandad siempre tuvimos claro que el acto de coronación debía ser lo más austero posible. La corona utilizada es la que ya portaba la imagen. Hemos procurando no gastar más de lo estrictamente necesario, acudiendo a donativos de hermanos que voluntariamente quisieran contribuir.

¿Qué ha significado para la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios este acontecimiento?

Creo que lo fundamental debe ser, por un lado, el fruto espiritual de renovación y crecimiento en la fe, a nivel personal y como Hermandad. Y por otro, la apertura de la Hermandad y la advocación que representa hacia el pueblo de Alcorcón y sus diferentes parroquias. Espero que sirva para darnos a conocer y que acerque a los ciudadanos a la oración y a la vivencia de la fe en comunidad eclesial.

A nivel organizativo ha supuesto la adaptación de los estatutos, su aprobación por el obispado de Getafe y su registro como entidad religiosa en el Registro del Ministerio de Justicia, todo un impulso administrativo y de puesta al día.

En cuanto a la Hermandad, ¿desde cuándo se tiene conciencia de la devoción a la imagen de Nuestra Señora de los Remedios?

La investigación histórica realizada para documentar lo más posible la advocación en Alcorcón ha demostrado textos relacionados de 1680. En concreto testamentos, donde se deja algún donativo para decir misas en el altar de Nuestra Señora de los Remedios en su ermita. A partir de esa fecha. las visitas eclesiástica que se hacen desde la diócesis de Toledo, a la que perteneció Alcorcón, hablan de la ermita, de su mantenimiento adecuado, de su ornato, etc.

Como ajuar original sólo conserva dos cetros de 1707 y 1710, pues el devenir histórico y su proximidad a Madrid la sometieron a varias destrucciones de todo su patrimonio, en 1808 con la invasión francesa y en 1936 por la Guerra Civil.

Actualmente, ¿piensan seguir participando en la vida municipal de alguna manera más allá de la celebración de las fiestas patronales?

La hermandad es una asociación religiosa y siempre que se la requiere, a nivel de diócesis o local, acude a los actos religiosos donde es invitada. No se ha dado el caso de participación civil alguna, pero todo se puede estudiar y sopesar.

Después del éxito cosechado en el acto de coronación, ¿han pensado cómo abrir la Hermandad a nuevos hermanos?

La Hermandad, por definición, es una asociación de hombres y mujeres que rinde culto a Nuestra Señora bajo la advocación de los Remedios. Está abierta a todo el que quiera participar y compartir con nosotros este ideario. Haber visitado cada parroquia ha permitido darnos a conocer por toda la ciudad. Esperamos que traiga frutos y nuevos hermanos para que la Hermandad permanezca viva por el tiempo que Dios quiera y se renueve generacionalmente.