Reportaje

Jorge Guillén: “La música es una lengua universal que nos une a todos“

El 19 de octubre, la banda de música Strad llega al Teatro Buero Vallejo con su espectáculo ‘El violinista rebelde’. Jorge Guillen, violinista principal del grupo, es un músico excepcional que, después de tocar muchos años con Ara Malikian, ahora nos sorprende con un show vivo, vibrante y fresco donde lo importante es la música y las emociones que nos hace sentir.

Jorge y su banda hacen magia sobre el escenario, mezclando humor, música y una puesta en escena potente.
Jorge y su banda hacen magia sobre el escenario, mezclando humor, música y una puesta en escena potente.

 

Jorge Guillén (29), es de Madrid, pero de familia sevillana, de Carmona. Ha vivido entre músicos toda su vida (padres, tíos, primos...). Tiene hasta una foto de recién nacido en el hospital con un violín encima. Con 3 o 4 años empezó a tocar el violín y empezó a avanzar tan rápido que acabo el grado de música con 12 años. El mantiene que pudo conseguirlo gracias al apoyo de su familia y tener profesores de música muy buenos, pero lo ciertos es que, además de estar bien arropado, Jorge destila talento por todos los poros.

¿Cuándo empezaste a tocar de manera profesional?Con 13 años ya estaba viajando e impartiendo clases en Irlanda, Italia, Inglaterra... Como quería sacarme la titulación superior de música, tuve que hacer la selectividad con esa edad. Mi madre me ayudó mucho en esta etapa. La aprobé, me saqué el título, hice un Máster y seguí viajando.

¿Hasta que empezaste en el Teatro Real? Sí, tenía grabado a fuego que quería que tocar en una orquesta y cuando acabé el conservatorio superior, hice las pruebas para el Teatro Real de Madrid y me cogieron. Después de siete años, me di cuenta que ese no era mi camino definitivo y empecé a experimentar con otros estilos que también me gustaban. Poco a poco, me vi tocando con gente como Extremoduro, Chambao, Los Secretos, Maná, Falete... Podría decir que todas estas experiencias musicales y vitales son el germen del espectáculo que hago ahora.

Ara Malikian ha sido un referente en todo, tanto como profesor como compañero. ¡Siempre le estaré agradecido!

¿En qué momento aparece Malikian en tu vida?Con ocho o nueve años, me admitieron en la Escuela Juilliard de Nueva York, pero mis padres no querían mandarme fuera siendo tan pequeño. Así que empezaron a buscar en Madrid a alguien que pudiera darme clases y les hablaron de un profesor que acababa de llegar del Líbano que era muy bueno. Esa persona era Ara Malikian. He estado casi 20 años con él. Ha sido como un padre para mi, ha estado en mi boda, he podido tocar con él en más de mil conciertos en 30 o 40 países. Ha sido un referente en todo, tanto como profesor como compañero. ¡Siempre le estaré agradecido!

¿Cómo surge Strad?Yo tengo una escuela de música y todos son profesores de la escuela. Fue en una cena con los profesores de mi escuela -La caja de música-. Nos pusimos a tocar, sacamos un cajón flamenco, una guitarra, el bajo... Nos gustó tanto lo que salió que pensamos en hacer un pequeño concierto. Alquilamos un teatro para 200 personas y ¡lo llenamos!

¿Qué satisfacción, ¿no?¡Fue increíble! Eso fue el año pasado, y este año, el 1 de marzo, llenamos el Teatro Cartuja de Sevilla, 3.000 personas. Desde septiembre de 2018, que dimos ese primer concierto hasta ahora, hemos hecho 63 conciertos. Y hemos repetido 3 o 4 veces en ciudades que ya nos habían oído. Hemos tocado en teatros muy importantes como el Cartuja Center (Sevilla), Teatro Carrión (Valladolid), Teatro Nuevo Apolo y Teatro Fígaro (Madrid), Círculo de Arte (Toledo), etcétera. Hemos colgado el cartel de entradas agotadas en un gran número de ellos. ¡Más felices no podemos estar! Además tenemos un público muy fiel, que nos sigue a todos los conciertos. ¡Es para ponerles un monumento!

¿Qué tipo de espectáculo es el vuestro?Mezclamos humor, música y una puesta en escena potente. Y todo con una historia que hace de hilo conductor. Te puedes encontrar con AC/DC, luego Serrat y después Michael Jackson. No llevamos un concierto cerrado, tenemos un repertorio muy grande y según me pide el cuerpo vamos tocando una cosa u otra. Suelo ser yo quien va presentando el espectáculo y hablando con el público, pero también hay veces que llevamos a otros artistas y la historia se va adaptando a eso. Así conseguimos un espectáculo mágico. 

No llevamos un concierto cerrado, tenemos un repertorio muy grande y según me pide el cuerpo vamos tocando

¿De dónde viene el nombre de Strad?Es el nombre de una revista que me hacía leer uno de mis profesores y a la que yo tenía mucha manía. Es como la biblia de los violinistas, te dice como tienes que colocarte, a quien tienes que imitar.... ¡Una hartura! -dice riendo-. Mi espectáculo se llama así porque hacemos todo lo contrario de lo que decía esa revista.

¿Es cierto que sacas al escenario un violín del 1700?Sí, así es. Me cuesta mucho dejar el violín clásico, ¡suena tan bien! Tiene vida propia, la madera vibra. No tiene sentido tener un instrumento metido en una caja. Me tiro con él por el suelo a hacer la croqueta, pero es que los violines se estropean si no se tocan. Además, lo cuido más que a mi (sonríe). Siempre llevo dos violines: uno clásico y otro eléctrico, pero hay veces que este último, ni lo toco.

¿Cómo mejorar la cultura musical de la gente más joven? La música que se enseña en los colegios –con todo respeto- no puede gustar, por lo general, no es bonita. Tendría que ser la asignatura favorita de los chavales y no es así. Hay que empezar a cambiar las cosas por ahí. Como les van a gustar otros tipos de música, que no sea lo que oyen continuamente, si nadie se lo enseña. Hay que cambiar toda la manera de enseñar. La música es una lengua universal que nos une atodos.

Planes de futuro...Ahora estoy ensayando con Yllana, preparando Paganini 2 que se estrena en Noviembre. Y seguir con Strad a tope. El próximo mes de mayo actuaremos en la Gran Vía de Madrid durante una semana y estrenaremos disco.