Educación

Antonio González: "La educación tiene que llegar al corazón"

El CEIPSO Miguel de Cervantes de Alcorcón es un centro diferente, donde la apuesta por el alumno es incondicional. Antonio González, director del colegio, nos ha mostrado cómo se trabaja en sus aulas y el nivel de implicación de los profesores.

 

 

Apenas lleva tres años como CEIPSO, pero el centro educativo Miguel de Cervantes ya tiene identidad propia. Su historia no siempre ha sido fácil. En palabras de su director, Antonio González, “este centro estaba marcado, estigmatizado. Hasta hace poco solo venían alumnos que no eran aceptados en ningún otro sitio. Necesitábamos empoderar al centro, dignificarlo a él y a su alumnado”.

Y , sin duda, lo han conseguido gracias a su innovadora forma de trabajar. “Ahora hay gente que pide matricularse aquí porque busca un sistema educativo diferente”, afirma Antonio orgulloso.

Trabajar por competenciasEs un centro pequeño, con 320 alumnos, pero grande en su diversidad, con más de 25 nacionalidades distintas. Los profesores están muy implicados y creen en su trabajo por encima de todo.

Su apuesta es enseñar a través de proyectos, lo que se conoce desde la LOE como trabajar por competencias. Se trata no solo de memorizar contenidos sino de ponerlos en práctica, resolver problemas o realizar tareas relevantes para la vida de los chavales. “Si yo hago que mis alumnos hablen en público o planten un árbol, están aprendiendo a hacer cosas, no solo teoría”, explica Antonio.

Los proyectos del CEIPSO abarcan muchos ámbitos distintos: social, histórico, medioambiental... Cada curso es diferente ya que se lleva a la práctica con una narrativa distinta, pero todos van de la mano de un personaje, el Dr. Analfabeto, que es el hilo conductor y el que “mete al centro en todos los líos”.

Simulacros de impacto

El director del colegio nos cuenta que una de las actividades con más éxito son los llamados “simulacros de impacto”. Se trata de situaciones colectivas que se crean en el centro, sin que los alumnos lo esperen, y que luego se tratan desde un punto de vista educativo.

Por ejemplo, “hemos recreado en el centro un campamento de refugiados. En esta ocasión, lo hicimos solo con los alumnos de secundaria. Cuando llegaron al CEIPSO se lo encontraron con toda una zona limitada de la que no podían salir, les dimos unos salvoconductos, comie- ron allí con bocatas que les llevaron de la cocina... Algunos alumnos hasta se quedaron a dormir en tiendas de campaña (con permiso de los padres, por supuesto). Los profesores recrearon un montón de detalles y les dieron muchos datos de cómo era una campo de refugiados real. ¡Se quedaron muy impresionados! Es una manera eficaz de ponerse en la piel del otro. La educación no solo tiene que llegar a la cabeza sino también al corazón, a las emociones”.

También están participando en un proyecto internacional contra el cambio climático. La idea surgió en Finlandia y en España participan 13 colegios. El objetivo es reducir el CO2 plantando al año 800 árboles. Los alumnos tienen que convencer a distintas empresas para que les ayuden bien con dinero, bien con materiales, herramientas... Hasta el momento llevan plantados 553 árboles. Contribuir a que el mundo sea un lugar mejor es otro de los pilares del Miguel de Cervantes.

Además, tienen otras iniciativas más cotidianas como recibir puntos por desempeñar tareas concretas. Después pueden canjear esos puntos por una serie de cosas, desde un zumo de naranja o el bocata del recreo hasta pasar la mañana de ayudante de un profesor o sentarse donde quieran en clase.

Gracias a esta manera de trabajar, los alumnos están motivados y muy involucrados con el centro. Además de aumentar su rendimiento y convertirse en personas con pensamiento crítico, es decir, con su propia opinión sobre las cosas, no solo la que les llega del entorno o las redes sociales.

Premios

Todo este trabajo les ha dado un prestigio y un reconocimiento que, en los últimos años, se ha convertido en varios premios nacionales y locales como el Premio Nacional de Educación Vicente Ferrer, el galardón Grandes profes, grandes iniciativas de la Fundación Atresmedia en la categoría de valores y el último, un segundo puesto en la VII Edición de los Premios de innovación educativa de la Fundación Gredos-San Diego (GSD), por el proyecto Próxima estación: Alcorcón Central, que defiende el papel de la escuela como agente de cambio social.

Sin duda es un centro muy especial, en el que la solidaridad y la diversidad son sus mejores herramientas de trabajo. Para el equipo docente no solo es importante que los alumnos sepan más y logren títulos académicos, sino que formen una generación capaz de hacer este mundo un lugar más habitable y humano.