Cultura

17.000 personas visitan las exposiciones del Espacio Alfarería

El Espacio Alfarería de Alcorcón cierra la temporada con un balance muy positivo: nueve exposiciones han aportado a la ciudad el ayer y el hoy de la cerámica con un total de 17.542 visitantes.

 

El Espacio Alfarería nació en Alcorcón como un reconocimiento a la tradición alfarera de la ciudad, con el objetivo de poner a dialogar este componente histórico con el Alcorcón actual, moderno y dinámico. Además, en este diálogo de lo nuevo y lo histórico, este espacio ha buscado también ubicarse en un edificio de reciente construcción y moderno diseño (el edificio municipal administrativo) ubicado en pleno casco antiguo de la ciudad.

El Espacio Alfarería de Alcorcón cierra la temporada con un balance muy positivo: nueve exposiciones han aportado a la ciudad el ayer y el hoy de la cerámica con un total de 17.542 visitantes.

La exposición del colectivo Alarte abrió temporada con su propuesta “Geometría”. Le siguió Vicenta Rico, con su trabajo documentado de reproducción de piezas ibéricas y el año se cerró con la exposición de belenes artesanos.

Durante este año se expusieron en el Espacio Alfarería las esculturas de Fernando Román, y las piezas de Gloria Esteban. El mes de marzo acercó al Espacio Alfarería a dos coleccionistas de primer nivel: Ignacio Martín-Salas Valladares y Eduardo Fernández Merino. Ellos, su generosidad y las piezas de su colección, expresaron con esta exposición su compromiso con una parte fundamental de nuestra cultura y nuestra historia y permitieron al público realizar un recorrido por las celebraciones y formas de culto durante la Semana Santa. Además, también se pudieron disfrutar las piezas artesanas de Estrella Ortíz Sancho y María Ángeles Albares.

Ya en mayo el artista de Alcorcón Francisco Robles abrió de nuevo las puertas de su estudio para mostrar sus últimos trabajos. Por último, la modernidad llegó para cerrar la temporada con “Cerámica e impresión en 3D”, de Mazzuchelli & Tejado. Las veinte piezas que ocuparon la sala suponía toda una apuesta por conjugar la tradición artesana de la alfarería con las nuevas tecnologías, apostando por la realización de piezas que con la técnica tradicional no se pueden hacer, tanto por los escasos grosores de los filamentos, como por las texturas. La impresora en 3D hace posibles estas piezas imposibles, anula la vieja expresión de “esto no se puede hacer” y abre las puertas al mundo de desarrollar herramientas propias para afrontar nuevos proyectos.